Un poco de carpintería: el bar tiki

 

Prefacio

 - Oiga, pero si usted no tiene ni idea de carpintería.

 - No, si ya. De hecho, sólo sé dar dos acabados a la madera: rústico, y chapucero.

- Y no ha pisado un bar tiki en su vida. Ni siquiera sabe cómo son.

- Vale, eso también es verdad.

- Entonces ¿de qué va esto?

- Bueeeeeno. Es que G. quería una barra en el patio en la casa del pueblo; y yo buscaba una excusa para comprarme un destornillador eléctrico con cable.

- ¿En serio? ¿Por un destornillador eléctrico con cable? 

- Pueeees... sí. Por eso, y porque no encontraba palets.

- ¿Palets?

- Sí, buscando por ahí encuentras montones de información sobre cómo hacer muebles de jardín resultones con palets, que, quieras que no, quedan bastante sólidos y, si tienes acceso a palets viejos, salen baratos. Pero no, yo no tengo acceso a palets como para poder hacer muebles medio grandes. Así que, qué le vamos a hacer, habrá que darle a la carpintería. Y no me líe, que tengo que explicar cómo se hace esto.

Capítulo 1: El diseño

Debo estar haciéndome viejo, porque, por segunda entrada consecutiva, ¡he vuelto a hacer el diseño y los planos antes de ponerme manos a la obra!

Vale, tener que saber exactamente cuánta madera tenía que comprar también motiva bastante a hacer el diseño por adelantado.

Así que nos hacemos con papel y lápiz y... espera, ¿en qué narices siglo estamos? ¿Papel y lápiz? Si es que yo parezco nuevo. Vamos a ver qué software de diseño 3D gratis encontramos por ahí, que a lo mejor aún me acuerdo de algo de lo que sabía hacer con 3D Studio a finales de los '90.

Y oye, pues parece que sí que hay algo. Después de rebuscar un poco, resulta que, para una cosita así, simple, he encontrado un programa llamado SketchUp que es de lo más majo y sencillo de manejar.


- ¡Eh, no está mal! ¿Ese es el diseño de la barra? ¡Pues sí que debe ser fácil de manejar ese programa para que usted sea capaz de hacer algo así!

- Esteee... ¿gracias? Sí, lo cierto es que la curva de aprendizaje está muy bien, para cosas simples no cuesta demasiado apañárselas.

Así que lo primero es llamar a tu almacén de maderas de confianza y preguntarles de qué tamaños tienen madera de pino tratada al autoclave, por aquello de aguantar bien en exteriores. Y partiendo de eso, a diseñar. Podemos empezar por unas patas sólidas, en mi caso cuadradas de 7x7, que irán unidas por tablas de 9x2,2.


Y esa estructura tendrá que soportar un par de capas de baldas que puedes hacer con tablillas más finas... o aprovechar que en cualquier tienda de bricolaje venden baldosas de madera para exteriores que, en tamaño 50x50, son fantásticas para estas cosas.

Todo esto lo recubriremos con tablas gruesas de 14,5x3,5, dejando huecos de 1cm entre ellas para que pueda escurrir el agua. Y las pintaremos de colores pastel cincuentosos, porque ¡nosotros semos ansín!

(Ojo: Ten en cuenta cómo se solaparán las tablas en las esquinas y rincones, o te quedará algo muy rarito)


Todo esto está medido y pensado para que además haya una trampilla que permita acceder a una neverita de camping, que donde va a ir la barra no hay acceso a un punto de luz o a corriente eléctrica. Ahora te apetece una cerveza fresquita ¿verdad?


Para terminar, la idea es recubrir el exterior con brezo, por aquello de añadirle el "tiki" a "bar tiki". Y no me mires así, peores justificaciones marketinianas se han visto.




Capítulo 2: Corta y fija


Una vez listo el diseño, hay que ajustar las medidas a los tamaños disponibles que te hayan contado que hay en el almacén, ver qué tienes que comprar exactamente, y para allá que vamos, dispuestos a llenar la baca del coche a tope.


Por cierto: a menos que dispongas de una furgoneta realmente hermosa, asegúrate de ir a comprar madera en un sitio donde te la puedan cortar (aunque sea a lo bestia con una sierra mecánica), no te vayas a encontrar con cinco metros de tablones sin saber dónde meterlos.


Como en todo caso vas a necesitar cortar bastante en casa, mejor asegúrate de tener la herramienta adecuada. ¿Un serrucho? Sólo si eres gimnasta profesional y tienes el brazo como el pistón de una locomotora a vapor. ¿Una sierra de calar? Bueno, puede valer, pero sólo si tienes tiempo, muy buen pulso, y un bono descuento para la compra de hojas. Así que yo, claramente, te recomiendo una sierra circular (y si pillas un disco con muchos dientes, dejará unos cortes limpios que podrás acabar con apenas unos segundos de lija)


- Esteeee... también ha aprovechado la excusita de construir el mueble para comprarse esta sierra ¿verdad?

- ¡En absoluto! ¡Yo jamás haría eso! ¡Sólo lo dejé caer en una comida familiar cuando se hablaba del regalo de "amigo invisible" las navidades pasadas!

Es un cacharro muy majo, sólo dos consejos: asegúrate de colocar algo que haga de guía para que el corte sea recto y preciso; y no pongas la cara justo delante de por donde escupe el serrín.

Con esto, en un plis has cortado todas las piezas del mueble, te has dado cuenta de que has comprado madera de menos ("mide dos veces, corta una" ¿recuerdas?), te has vuelto al almacén con cara de idiota, has comprado más madera, has vuelto, y has terminado de cortarlo todo.


Y empezamos con el montaje. Lo primero, las patas. Como va a estar en el exterior, y por aquí llueve bastante, prefiero que las patas de madera no estén en contacto directo con el suelo, así que le pillé una patas de aluminio y plástico, que además son ajustables en altura. Cuatro tornillitos, y aprovechamos para usar el nuevo destornillador con cable, que mola todo.


Ojo, que lo de que sean ajustables no es ninguna tontería: la barra va a ir en una zona con mucha pendiente, así que, además del ajuste fino de estas patas, hay que tenerlo en cuenta para cortar las patas de madera de la longitud adecuada para cada punto. Yo lo medí todo cuidadosamente ayudándome con una de las tablas más largas y un nivel. Un consejo: cuando hagáis algo así, aseguraos de hacerlo con la tabla de canto, para que no flexe.

No, en serio. Hacedme caso. De canto. Que no flexe. Es importante. Ahora lo sé.


Una vez listas las patas, preparas las estructuras más largas y las fijas con tirafondos (y con un poco de cola blanca, si eres de natural paranoico). En la foto puedes ver que algunas tablas tienen un hueco lateral: es para encajarse con otras tablas donde es necesario que se crucen en la esquina interior de la barra. Fíjate en el diseño, fíjate.


Recuerda: intenta no colocar dos tornillos cercanos sobre la misma veta de la madera, o tenderán a rajar la tabla. Es mejor colocarlos contrapeados.

(¿Os he dicho ya que me encanta mi nuevo destornillador eléctrico con cable?)

Terminas con los dos lados largos... (¡Cómo me mola mi destornillador con cable!)


...y los unes transversalmente (con ayuda del destornillador guay) para formar la estructura básica.


¡Estoy enamorado del destornillador con cable! Son dificilillos de encontrar, y no entiendo el motivo: respecto a los omnipresentes destornilladores a batería tienen un montón de ventajas que no siempre se compensan con poder usarlos lejos de un enchufe: No se quedan sin batería, pesan mucho menos, tienen mucha más potencia... Yo me compré éste, y estoy absolutamente encantado. Por cierto, señores de la marca Skil, si ahora mismo se sienten tentados de escribirme un mensaje que empiece por las palabras "Estimado influencer, en agradecimiento a su magnífica reseña, deseamos hacerle llegar una importante contribución en metálico y un set de nuestras mejores herramientas...", tienen mi correo ahí arriba a la derecha.

(Algún día colará. ¿Me escucháis, community managers de Knipex? ¿Me escucháis?)

Perdón, que me disperso. A lo que iba: ¿veis que hay papel de estraza cubriendo el suelo por debajo de la estructura. Exacto, es para barnizarla. Que el autoclave está muy bien, pero esto va a tragarse agua, solazo, frío... Mejor bien protegido.


Capítulo 3: Las baldas

Una vez seco el barniz, podemos colocar las baldas de la barra. Ya os comentaba que, en lugar de cortar docenas de lamas, me decidí por usar baldosas de exterior de 50x50 y ahorrarme trabajo. Puede ser necesario recortar alguna, pero eso es sencillo.


Sí, encolado y con un tirafondos por cada lado. Cuando fijo algo, me gusta que quede bien fijado. Ojo al atornillar una madera de canto, que tienes que hacerlo bien centrado y bien recto si no quieres que el tornillo acabe asomando por un costado.


¡Esto va pillando forma!


Capítulo 4: Preparando el ensamblaje.

La superficie de la balda tiene que ir bien sujeta. Es donde las visitas se van a acodar para saborear sus deliciosos cócteles trasegarse sus latas de cerveza del súper; así que la unión debe ser sólida. Y no es que yo sea precisamente un artista del ensamblaje de madera, así que vamos a recurrir a los clásicos tubillones. Unos taruguillos de madera que se encajan en las piezas a unir y que ayudan, junto con un generoso encolado, a que eso no se menee.


Los tubillones requieren su arte y su logística. Para empezar, hay que taladrar en cada pieza a unir un hueco de un pelín más de la longitud de medio tubillón. Es muy fácil pasarse si lo intentas a pulso, así que hay unos magníficos topes para brocas que permiten ajustar con precisión la profundidad del taladro.


Marcas con cierta precisión las posiciones de cada tabla (¡deja que sobresalgan un poco, sobre todo por fuera!) y taladras, sin preocuparte demasiado por la exactitud, en la estructura del mueble.


Para taladrar los huecos simétricos en las tablas de la superficie, puedes medir con toda precisión, y conseguir que no encajen; o utilizar estos estupendos marcadores. Los colocas en el hueco taladrado, presionas la otra pieza en posición, y dejan marcas precisas para hacer la otra mitad del taladro.


Es más que posible que quieras poner alguna tabla en su posición definitiva antes de marcar la siguiente, por aquello de que todo encaje adecuadamente. Los tubillones van muy justos y luego no van a salir fácilmente sin romperse, así que mejor darles una buena limada a un par de ellos para usarlos provisionalmente en los ajustes previos.



- Oiga...

- ¿Sí?

- Quesqueeee... verá, que no apreté bien el tope de la broca y se me ha resbalado cuando taladraba la tabla de la superficie. Y es queeee... he traspasado hasta el otro lado.

- Bueeeeeeno, puede que a mí también me pasara. Pero tranquilo, todo tiene arreglo.

- ¿Sí? ¿Cómo? ¡Tengo un pedazo de agujero del diámetro de un tubillón en la superficie de una de las tablas!

- Exacto. Y también tiene unos tubillones de madera del diámetro exacto del agujero a tapar. Se corta un trozo de tubillón, se encola, se encaja, y se rellena el hueco de la superficie con pasta de madera (epoxi, o cola blanca mezclada con serrín) Se alisa con una espátula (o cualquier cosa lisa que tengas a mano) y, si es necesario, se lija cuando seque. Listo. Ni buscándolo podría encontrar el agujero ahora mismo.

Capítulo 5: Pinta y colorea

- Hola, señor de la tienda de pintura.

- Hola, estimado cliente al que siempre vendo cosas raras. ¿Qué desea? 

- Pues buscaba una pintura de madera para exteriores, que aguante pésimas condiciones meteorológicas sin requerir mantenimiento durante tanto tiempo como sea posible y que quede brillante tipo esmalte. Para una superficie de tamaño tal que así y así, mitad en blando y mitad en azul clarito.

- Vaya, por una vez me explica claramente lo que quiere. Pues tengo exactamente lo que busca, pero no es para nada barato. Es un esmalte a base de poliuretano para el que hay que mezclar dos componentes, tipo resina epoxi. Para esas dimensiones, una capa por debajo y dos por encima, aunque algo justo, bastaría con un bote de cada. Eso sí, tendrá que tintar la mitad de la pintura blanca para lograr el azul. Le regalo este frasco de tinte azul, mézclelo bien, y asegúrese de hacerlo todo de una sola vez, o no conseguirá el mismo tono de azul por segunda vez ni de coña.

Y así es como acabé comprando las excelentes, pero carísimas, imprimaciones y pinturas de la serie "Yate" de Titanlux. Cuidadín con las proporciones, entre el bote grande de pintura/imprimación y el de reactivo, hacen los 750cc de un bote de pintura normal, en proporción de 4/1

Aunque, cuando oyes "epoxi", piensas en secado rapidísimo, en realidad cada capa se lleva 12-24 horas de secado. O eso dice en el bote, en realidad se lleva algo más. A una capa por debajo y dos por encima para la imprimación, y otro tanto para la pintura, eso es una semana de tiempo de secado acumulado, pintando una vez al día: esto no es un proyecto para una tarde.

Ten en cuenta que la madera, y sobre todo la de pino, está llena de nudos, marcas e irregularidades. La parte que va hacia arriba es la que mejor aspecto tiene, asegurándote de que las aristas visibles sean tan perfectas como sea posible.

Así que divides la imprimación en tres partes iguales para cada capa que vayas a dar, y la mezclas con un tercio del reactivo según vas a aplicarla.

 
Aquí es donde yo enganché a G. para que colaborara. Esto mancha bastante, pero no es problema: como somos casi de la misma talla, mi mono azul de trabajo le quedaba como anillo al dedo.


Una vez lista la imprimación, toca la pintura. Lo primero es separar la mitad (¡tan exacta como sea posible!) de la pintura en un bote de cristal con tapa (nada de plástico, no vaya a ser que se disuelva) Una mitad habrá que tintarla, mezclada bien mezclada. Que por cierto, si tienes alambre gordo, puedes hacerte unos mezcladores limpios y desechables fantabulosos cuando tienes que remover barnices, imprimaciones, pinturas de un color, pinturas de otro color...


Y, de nuevo, una capa por debajo, dos por encima. Y no lo dejes secar en el exterior, o la menor ráfaga de viento lo llenará de polvo y bichillos. Puedes creerme, lo sé, le pasó a la primera capa. La polvareda se levantó poco después de esta foto.


¡Ah! el bote de reactivo, por la forma de la boca, no permite exprimirlo a tope. Yo acabé yendo muy, pero que muy justo, así que, para la última capa, tuve que acabar exprimiéndolo (es decir, taladrando un agujero en el bote de secante para escurrir hasta la última gota)



 Capítulo 6: Montando la superficie. A puñetazos, si es necesario.

El grueso de las tablas son sencillas: gota de cola en el hueco de los tubillones. Metes los tubillones con un par de martillazos suaves. Línea de cola en la base y en los tubillones. Encajar la tabla. Meterle unos suaves moderados tan fuertes como sea necesario puñetazos para que encaje en su sitio. (No le des con una maza, o cuartearás la pintura)


Ya sólo nos falta la trampilla. Para la trampilla (se me había olvidado comentarlo) deberías preparar unos listones de madera tratada y barnizada haciendo una Z, y fijarlos con cuidado de que quepan en la estructura del mueble y de que las tablas de la tapa estén bien alineadas y con la separación justa.


Para levantar esta tapa, hará falta un asa. Exteriores ¿recuerdas? Los hay de aluminio, de un diseño que pega muy bien con lo cincuentoso del mueble. Tornillos y arandelas de acero inoxidable, y listo.


A esto le añadiremos unas bisagras y una hembrilla para sujetar la tapa abierta (ahora explico eso), todo en acero inoxidable.


Para la siguiente fase te hará falta ayuda. A G. le encantó, sobre todo porque estaba lloviendo, hacía un frío de narices, y ella estaba en pijama.

Presentas la tapa a la barra, y te aseguras de que, con la tapa bien alineada, las bisagras no tienen holgura con la superficie. Si la tienen, te va a hacer falta colocar arandelas en el lado que quede separado, de forma que la tapa baje bien recta. Lamentablemente, no tengo fotos, pero me hicieron falta -ejem- tres arandelas en el lado azul.


- Oiga...

- ¿Sip?

- ¿Y lo de la hembrilla que iba a explicar?

¡Se me olvidaba! Bueno, digamos que la madera golpeando contra el muro se iba a descascarillar. Y que aquí a veces hace un viento hipohuracanado de narices, así que, una vez levantada, puede querer bajarse de golpe. O irse volando hasta la provincia de al lado. Así que mejor sujetarla con una aldabilla fijada a la pared.


Y oye, que, por una vez, como que no me ha quedado tan mal, comparado con el diseño inicial (ejem... mejor no acercarse con espíritu crítico y una escuadra ¿vale?)


- ¿Y el "tiki"? ¿Qué pasó con el "tiki"?

Pues a falta de que el amigo que sabe dibujar se pase a hacernos un mural, sólo nos queda el brezo. Se compra en rollos y se fija con trocitos de alambre, preferiblemente forrado de plástico oscuro, que vas pasando por los alambres que sujetan las ramillas del brezo en su sitio y retorciendo por detrás de las tablas con un alicate.


Epílogo


¿Por qué narices compré el brezo barato? Esto no es ni por asomo suficientemente denso. Voy a tener que pillar más, tal vez de doble capa, y colocarlo encima de éste. Pero, por lo demás... ¿hace un margarita?

Ande yo caliente II: El regreso de los cubrepuños de más allá de la estética.


¡La primera parte les conmocionó! ¡El espanto les mantuvo paralizados en sus asientos!

¡Nadie podía imaginar semejante horror! ¡Una aberración sin límites! ¡El terror en estado puro! ¡Una monstruosidad que escapaba a la comprensión humana!

Pensaban que podían olvidarlos, pero ahora ¡han vuelto! ¡Más feos, pegando aún menos con la moto, con nuevas chapuzas y patrones aproximados! Ellos te mantendrán las manos calentitas, pero... ¿A QUÉ PRECIO?

¡PREPÁRENSE PARA EL HORROR DEFINITIVO!
¡LOS NUEVOS CUBREPUÑOS!
Nunca volverá a ver una custom con los mismos ojos




En la anterior entrega sobre cubrepuños aprendimos que hay pocas cosas que ayuden tanto a mantener calientes en invierno las manos de un motero como unos buenos cubrepuños. Pero los cubrepuños comerciales son pequeños, incómodos, y te acaban dejando las manos inmovilizadas y aún más frías y doloridas que si no los llevaras. Así que hay que hacerlos un poco más amplios, lo cual los vuelve feos. Muy feos. Extremadamente feos. Feos, pero feos, feos, feos.

Aquellos cubrepuños los hice hace casi seis años para la moto pequeña "de batalla" que suelo llevar a trabajar, y siguen dando servicio hasta ahora. Y siguen siendo feos. No, en serio, es que son muuuuuy feos...

Bueno, el caso es que, acostumbrado a la comodidad de esos cubrepuños (y medio insensible ya al repeluzno que da verlos) empezaba a echar en falta algo similar para viajar en invierno con la moto grande sin que se me cayeran los dedos al suelo. Y, ni corto ni perezoso, me puse a hacer unos nuevos cubrepuños. Vale, perezoso a lo mejor sí, que empecé a hacerlos hace cosa de seis meses y los terminé esta misma semana.

Y, como uno es un tío majísimo, hasta me he molestado en preparar unos patrones con su escala marcada, para que cualquiera (que no tenga el más mínimo sentido del ridículo) pueda hacerse unos. Claro, que, como uno también es un poco ñapas, según iba presentando las piezas hice algún ajuste, cortando un pelín por aquí y por allá, y puede que no todos esos ajustes están reflejados en los patrones. Pero puedes cortar según los patrones con seguridad, lo que no hice en ningún caso fue añadir más material.

¡Ah, importante! Los patrones son para una Yamaha XVS950. Una moto que la propaganda de la marca anunciaba como "ideal para mujeres y novatos". Si quieres hacer cubrepuños para otra moto, tendrás que adaptar los patrones, evidentemente.

 Para mujeres y novatos, este puñetero barco de casi un litro. Hay que jod...

Las premisas son las mismas: unas bolsas de cuero bien gordas, que corten el viento y te permitan manejar los controles sin estorbos. Van a ir sujetas al manillar con cierres de velcro y unos imanes de neodimio de lo más serios que las sujeten a los contrapesos del manillar.

¿He dicho "imanes de neodimio"? Empecemos por ahí. Primero vamos a hacer un cilindro de cuero bastante grueso (yo usé suela de 4mm) que se encaje en los extremos del manillar. Se abrirá para poder remacharlo al cubrepuños y esconderá dentro el imán. 

¡Y ahí va el primer patrón!

 ¡Cuidado, corresponsales de allende los mares! ¡Sistema métrico decimal! ¡Esto está en milímetros!

 Ya, ya sé que es rarito. Te lo explico: preparas una tira de cuero lo bastante larga como para envolver el extremo del manillar con cierta holgura, y con unas pestañas que puedas doblar para remachar a través suyo.

Coses canto contra canto con, por ejemplo, una costura en X. La flor hacia dentro, que la carne rasca y no quieres que se lleve el cromado del contrapeso


El cuero de 4mm no es que sea especialmente flexible, así que, para darle forma, hay que mojarlo y dejarlo secar... con cierto poderío. 



El cuero de suela de 4mm no es cosa de broma

Si te has fijado en el patrón de más arriba, verás que la parte central del puño de la moto sobresale un poco. Para que el imán no baile, habrá que hacer un relleno con una arandela de cuero de ese mismo grosor.



Tranquilo, los imanes de neodimio agarran sin problemas incluso a través de ese grosor de cuero. De hecho, ten cuidado, que como esos dos imanes salten para pegarse a algo (o entre ellos) y te pillen el dedo en medio... despídete de un cacho de dedo.



Lo pegas todo junto con una capa de cuero bien fino tan ajustado como puedas.

Con el imán encajado ahí detrás, esto irá remachado a las tiras principales encargadas de cortar el aire.

Más cuero de suela. Tonterías las justas.

Medidas en milímetros. ¡Cuidado, la flor por fuera! Los rebordes en rojo son la holgura para la costura y para poder volver el cuero.


Si vas a adaptar los patrones para otra moto, el secreto de estos está en que cables, manillar, etc. deben pasar por debajo del rebaje, y que el cuero forme curva suficiente para poder manejar las manetas con comodidad. Y no, no son simétricos, los manillares tienen piñas y cables distintos, y el depósito de líquido de frenos es especialmente aparatoso.

Más o menos así

Conforme a esa curva, se preparan las tapas superiores e inferiores. Las superiores llevan un hueco para pasar el espejo, lo bastante ancho para que luego el cierre con velcro le dé cierta tensión.


Ojo, que están a diferentes escalas. Cada cuadrado es un centímetro. Los recortes para los espejos van sólo en las tapas superiores. De nuevo, las líneas continuas marcan las holguras para las costuras. Las líneas a puntos marcan el límite de las tapas inferiores. ¡Cuidado, la flor para fuera!

Las tapas pueden ser de cuero más fino, pero sin pasarte, que si no luego quedarán como un trapo. Yo usé vaquetilla de unos 2mm. Lo coses todo del revés, flor contra flor, para darle luego la vuelta. Costura de guarnicionero estándar. (Y tampoco te vuelvas loco con los grosores del cuero, si lo haces todo de la misma vaquetilla tampoco pasa nada; yo usé varios tipos de cuero porque ya los tenía por casa, no porque sea imprescindible)


Ya, ya sé lo que estás pensando, Si tienes cueros de diferentes colores, primero tinte de buena penetración con pincel hasta que deje de chupárselo. Cuando se seque, una pasada de tinte en spray dejará un acabado limpio y uniforme entre todas las piezas.

Una vez cosido todo, empapas los bordes cosidos para que sean flexibles, y le das la vuelta a todo como si fuera un calcetín. Y lo dejas secar con algo que lo aguante con una forma un poco digna, y no hecho un gurruño amorfo.

Tampoco te obsesiones. Cuando los coloques en el manillar, y después de que te comas un buen par de chaparrones, los cubrepuños encontrarán su forma natural sin que tus intenciones originales influyan en lo más mínimo.


Y el tinte en spray mola.

Las siguientes piezas son raritas. La idea es dejar el menor hueco posible para que no entre demasiado aire (insisto, tampoco te obsesiones)

Cuidado con flor y carne. Y sí, estos vas a tener que recortarlos un poco más una vez se los presentes a las bolsas de los cubrepuños. (Cuadrados de 1cm, ya sabes)


Estas piezas van remachadas por el borde de las bolsas, y esos "dedos" pasarán entre los cables y se fijarán con velcro en la parte inferior de las bolsas. Ten en cuenta que van a tener que estar un poco tensas para que los cubrepuños se sujeten bien, así que hay que ponerles un velcro más bien ancho. ¡Ah, y si además de remacharlas las coses, lo bordes no se levantarán!

Tal vez debiera ir planteándome lo de lavar la moto, es cierto.

Un poco de -ejem- recorte sobre la marcha, más cosido, y un poco de velcro de 5cm. Un consejo: pon el velcro de forma que el lado que pueda rozar con el manillar o con tus brazos sea el suave. 
 

Y el otro lado del velcro. Ten en cuenta que los cubrepuños se van a deformar con la lluvia, la tensión, el tiempo... así que tienes que dejarlo amplio para que siga cerrando cuando todo esté un poco retorcido.


Ya sólo nos faltan las piezas que van a cerrar el hueco por el que pasan los espejos, y que también van a ir remachadas y con velcro.

Sí, cada cuadrado es de 1cm. ¿Por qué crees que iba a cambiar ahora?
 

Que síííí, que un día de estos lavo la moto, en serio.

Y ahora que ya os habíais confiado, sentid cómo vuestras entrañas tiemblan ante el horror primigénio. Porque aquí está, ya llega, es inevitable...

¡Los nuevos cubrepuños, la película!
En espeluznante Tecnicolor