Fabricación de ganzúas: abriéndose puertas.

Ya se sabe que hay que tener amigos hasta en el infierno, así que uno acaba teniendo amigos dedicados a casi cualquier cosa. Por ejemplo, uno de mis amigos es, entre otras muchas cosas, cerrajero. Una profesión que, según él mismo dice, te abre muchas puertas.

Porque, de vez en cuando, ocurren cosas:

- Me voy corriendo a la tienda antes de que me cierren...

¡Blam! -suena la puerta al cerrarse de golpe.

- ¡Mieeeeeerd...! ¡Que me he dejado las llaves dentro!

Afortunadamente, tu portal está lleno de pegatinas con los teléfonos de todas las cerrajerías del barrio. Si eres un poco despistado, ya habrás tenido ocasión de llamar a varias; y sabrás que hay varias escuelas, y varios tipos de cerraduras, y varias formas de dejarse las llaves dentro. Si has tenido suerte, el cerrajero sacará una radiografía vieja, la deslizará por el marco de la puerta y ¡clic! resbalón abierto.

Pero si no tienes tanta suerte... sacará un bonito taladro a batería, una bonita broca para metal, y dejará un bonito agujero donde antes estaba el bonito bombín de tu bonita cerradura. Y tendrás que dejarte la pasta en una cerradura nueva, hacer cambiar de llaves a toda la familia, y, en general, montar un pollo bastante chungo...

Claro que hay otra posibilidad.

Los artistas.

Los que son capaces de abrir una cerradura sólidamente cerrada sin destrozarla.

Sí, me refiero a los que dominan el sutil arte de las ganzúas.

La técnica para abrir una cerradura con una ganzúa es algo de lo que no tengo ni la más repajolera idea excede el alcance de este artículo. Pero de lo que puedes obtener bastante información en, por ejemplo, este foro en castellano; y, en particular, en este documento. Eso sí, después de hacer un par de pruebas por mi cuenta, doy fe de que es una actividad delicada que requiere de una habilidad y un tacto muy superiores a los míos.

Los practicantes del lockpicking, todo hay que decirlo, son más bien pijos y tiquismiquis: que si esta ganzúa es demasiado estrecha, que si es demasiado ancha, que si es muy corta, que si es muy larga, que si tiene mucha curva, que si tiene poca curva, que si todas las anteriores a la vez...

Así que todos acaban por fabricarse sus propias herramientas.

¿Todos? No, no todos. Los que tienen un amigo que suele fabricar cosas raras de metal no se fabrican sus propias herramientas. Ni aunque te ofrezcas a prestarles todo lo necesario, no. Esos te piden a ti que se las fabriques.

Lo que nos lleva a que hoy vayamos a explicar cómo fabricar unas ganzúas muy básicas.


Por lo general, para abrir una cerradura se emplean dos herramientas, de las cuales la más conocida es la ganzúa propiamente dicha. La ganzúa se emplea para ir empujando los pernos de la cerradura, que son las piececitas que habitualmente empuja la llave para permitir girar la cerradura. Lo verás más claro en la siguiente imagen, sacada del pdf que enlacé antes.

Además de la ganzúa (familiarmente conocida como "pinchito") se suele emplear otra herramienta denominada tensor, que sirve... pues para tensar claro. ¿Para qué creías que iba a servir algo llamado "tensor"? Este cacharrín aplica un poco de fuerza a la cerradura para que los pernos que vas soltando se mantengan abiertos mientras sueltas los demás; y te permite dar, al final, el giro definitivo que abrirá la cerradura.

Para fabricar ganzúas y tensores, se suele emplear acero. Si es del que se parte al intentar doblarlo, suele ser un acero templado rico en carbono que se considera más adecuado para las ganzúas; si se dobla y queda deformado, es un acero más pobre en carbono que se usa más para tensores. Estos aceros se suelen conseguir de tres fuentes básicas:

- Hojas de sierra para metal.
- Varillas de limpiaparabrisas
- Desatascadores de tubería planos ultracutres de la tienda de "todo a cien"de la esquina.

En concreto, yo usé uno de esos desatascadores para el tensor.


En la imagen, el desatascador, el trozo que corté para el tensor (enderazado simplemente a mano), y la cizalla empleada para tan compleja labor.

Una de las características más importantes del tensor es el grosor. Así que a ir rebajándolo poquito a poquito con una dremel y un cilindro de lija hasta que el señorito cerrajero se quede a gusto (lo que requiere una precisión casi de micras: ya os he dicho que son muy pijoteros)


En realidad, no te hace falta rebajar todo el tensor, sólo la parte que irá dentro de la cerradura.


Claro que, si enseñas algo así a tu amigo cerrajero, te mandará inmediatamente a espagar: pero menuda chapuza, cómo pretendes que trabaje con eso, menuda castaña de acabados, eso se va a enganchar en todas partes... Así que te toca darle un repaso con cariño, con un disco de algodón de la dremel, y con un poco de pulimento.


Una vez bien lisito, ya sólo te queda darle la forma definitiva, como se puede ver en la siguiente imag...

...¡Leñe! ¿Cómo es que no saqué fotos de esta parte?

Bueno, el tensor que vamos a hacer es el más sencillo, como el de la izquierda de esta imagen:

Básicamente, doblamos en ángulo recto la punta que va a entrar en la cerradura. Con eso debería ser suficiente, pero también vamos a retorcer 90º el mango (como si fuera un sacacorchos) para que sea más cómodo y se pueda regular más fácilmente la tensión.

Eso sí: a menos que el metal sea realmente hierraco de lo más infame... se va a partir si intentamos hacer eso en frío. Hay que poner la zona a doblar al rojo, y luego doblarla con dos pares de alicates mientras aún está al rojo. Para una pieza tan pequeña, puedes ponerla al rojo con un simple mechero, pero un sopletito de gas será más rápido y cómodo, la verdad.

Y aquí lo podéis ver ya terminado, y siendo usado junto a una ganzúa comercial para abrir un candado Tifón de 40mm (no sé muy bien lo que significa eso).


Nos toca ya ponernos con las ganzúas, que van a requerir un acero más duro. En mi caso, hojas de sierra para metal, en las que empiezas por dibujar la plantilla (que con toda probabilidad se basará en otra ganzúa que tenga tu amigo cerrajero, aunque querrá alguna diferencia mínima, imperceptible, y extremadamente sutil; basada más en la intuición que en magnitudes físicamente mensurables)


El acero templado de una hoja de sierra no lo vas a limar tan fácilmente con una dremel, es mejor que empieces con algo más contundente: una amoladora de banco. Eso sí: por cada par de segundos en la rueda, moja la hoja de sierra en agua para que se mantenga fría y no pierda del todo el temple.

Con buen pulso, puedes llegar a acercarte mucho a la forma final a golpe de amoladora, pero ojo con los "mordiscos", que es muy fácil fastidiarla si la pieza se engancha en la rueda.

Para el último toque volveremos a recurrir a la dremel, primero con lija, y luego ya con algodón y pulimento. Y no te olvides de ir dejando al cliente probar la herramienta a cada mínima pasada de lija, para que así te pueda ir diciendo dónde debes hacer los imaginarios delicados cambios e imperceptibles rebajes que requiere su ganzúa perfecta.


Damos el acabado al pincho con un disco de algodón y un poco de pulimento, igual que al tensor, hasta dejarlo a gusto del cerrajero.

Vale, ya hemos acabado con la punta. No lo hemos partido, no se nos ha ido la mano lijando, la forma es la correcta... completemos el mango.

Lo primero es darle una buena pasada de amoladora a los dientes de la sierra, no vaya a ser que alguien tenga un accidente. El diablo está en los detalles, así que vamos a dejar el mango con un acabado que permita un agarre firme y cómodo. Ahí es donde entra la funda termoretráctil.

- ¿Funda termorequé?

Termoretráctil. Es una especie de macarrón de goma que se usa mucho para cubrir empalmes de cables eléctricos, de forma mucho más limpia que la cinta aislante. Tiene que ser más ancho que lo que vas a cubrir; simplemente cortas un trozo de la longitud adecuada, y lo pones en el mango.


¿A que parece que es de sobra demasiado grande? Ahí está el truco del termoretráctil. Calienta la funda con un mechero. Sin miedo, que no va a arder. Y ¡magia!


Debido a un pequeño problema logístico, no tengo imágenes de las herramientas en uso, así que tendré que poner un vídeo al respecto localizado en youtube. Hay algunos alucinantes, echad un ojo y empezaréis a mirar vuestra puerta con otros ojos. Ojos desconfiados.

3 comentarios:

Zurlo dijo...

¡Mira tú en lo que se puede encontrar a Axil trabajando! jaja ¿Debemos creer que tienes buenas intenciones para esas herramientas? jaja
Nah, la verdad son bastante útiles, al menos a mi me han ayudado en varias ocasiones. ¡No tenía idea que estaba documentado para hacerlas con limpiaparabrisas! Caí de casualidad a hacerlas con ese material ¡Deberías intentarlo! El acero del limpiaparabrisas tiene las dimensiones justas, además que no sufre de la fatiga que acumula la hoja de sierra (Ni te imaginas el regocijo cuando te enteras que mitad de la hoja está quebrada dentro de la cerradura y no tienes cómo sacarla).
Muuuy buena idea la del termoretráctil, con tu permiso... Te la robaré :)

¡¡Saludos Axil!! Y cuidado con el lado oscuro, ¡Que no te tiente porque es muuuy poderoso! jajaja

Anónimo dijo...

buenisimo loco un capo

Adrian Mata Garcia dijo...

BRUTAL!
Te pasaste pincheeee!
Qué va, soy Español xd
De puta madre tio, llevo un par de días buscando justo lo que tu has explicado, y estaba a puntito de volverme loco.
Gracias, de verdad ^^